martes, 24 de marzo de 2009

MEMORIA 2

REFLEXIÓN Y AVANCES EN EL PROCESO DE CREACIÓN

Tras la primera “tormenta” de ideas y la elección del propósito del proyecto, el siguiente paso era la invención y el abocetamiento de personajes, teniendo en cuenta en todo momento que no sólo se iba a tratar de una imagen, sino que los personajes que escogiera se iban a tener que enfrentar a un cuento entero. Por ello, ha de verse reflejado en el papel al dibujo en distintas facetas, en diferentes lugares y adoptando todas las posturas físicas o faciales que cualquier estado de ánimo pudiera acarrearle.
Reflexionando sobre el contenido de la obra, decidí eliminar la parte escultórica. Observé que no tenía mucha relación con lo que realmente quería hacer y que su función iba a ser únicamente la de añadir sustancia a algo que quizá no lo necesitaba, ya que surgió pensando en el modo de presentar el proyecto ante un público (por decirlo de otra manera, a modo de adorno).
Al eliminar la escultura me encuentro con un problema que resulta de la insuficiencia de contenido teórico que sustente el proyecto, ya que la carga conceptual se hallaba casi por entero en la construcción de aquello que en un principio haría.
Con respecto al modo de realizar las ilustraciones he decidido mezclar una técnica tradicional, la utilización de lápices de colores, con un acabado digital. Siempre, o casi siempre, he ilustrado con lápices de colores, pero en las investigaciones que he realizado respecto a la fusión de ambas técnicas he comprobado que el resultado satisface totalmente mis intereses en cuanto a la imagen que para un niño puede ser vistosa, llamativa. El proceso irá desde los bocetos y la posterior práctica del coloreado, hasta la conversión en manchas digitales de aquel rayado manual previo. El programa que utilizaré para la segunda parte será el Adobe Illustrator, ya que con él podré ampliar la imagen cuanto desee, según el formato que me interese, sin que se aprecie la pixelización en ella. Trabajar de este modo pienso que es una forma de aunar el pasado con el presente, no ya solo en cuanto a la técnica (que una es más tradicional y la otra es totalmente actual), sino también como forma de mezclar mi pasado con mi presente o la infancia con la madurez (un niño pequeño no pinta o colorea haciendo uso del ordenador-al menos, por ahora, no es lo normal-, sino que lo hace manualmente; sin embargo, un adulto sí es capaz de poder hacerlo digitalmente).
En un principio experimenté con la acuarela y la mezcla de ésta con los lápices, pero seguía decantándome por la mezcla que finalmente he escogido.
Tras la invención de muchos personajes, elegí al que sería el protagonista de cualquiera que fuera la historia que con él surgiera, y decidí llamarle “Rufus”:




Pero también pensé que no quería dejarlo solo en su historia, asique intenté crear un entorno acorde a sus caracteríasticas. Rufus tiene aspecto de cavernícola, o de personaje de alguna historia que transcurra en la selva. Parece de alguna tribu indígena o algo por el estilo, asique inventé personajes que pudieran concordar con todo aquello; por supuesto, todos ellos también parecen pertenecer a la selva y tienen un aspecto tipo “Mougli” de el “Libro de la Selva”, aunque con el aditivo de algo que, a la vista está, no es humano, sino que más bien parece extraterrestre.
Desde el principio rondaban mi cabeza unos graciosos personajes con paraguas a los que se me ocurrió adaptarles una historia sobre la luna y los chupetes (en la entrega anterior). Me gustaba mucho la idea y me daba algo de reparo dejarla atrás, asique pensé que podía fusionar el mundo de Rufus con la historia aquella. Aun no tengo resultados, pero ahora es cuando empieza esa fase de experimentación y de mezcla entre dos mundos ya inventados, a partir de los cuales he de idear una historia completa.
En cuanto al modo de presentar el proyecto frente a un público (en este caso en clase) creo que finalmente me decantaré por el formato audiovisual, en el que no solo mostraré la obra finalizada, sino un proceso que irá desde los primero bocetos hasta el cuento finalizado, con historia e ilustraciones. Mi idea era tener el panfleto de una manera física también, es decir, diseñado y encuadernado como si fuera a editarse; así, los espectadores podrían pasárselo de mano en mano y comprobar los resultados, no ya solo a través del vídeo, sino además de un modo físico.

Por tanto, el siguiente paso será la elaboración completa de la historia con los personajes que previamente inventé y, la adaptación de éstos al texto que surja. Es como un proceso recíproco: primero unos personajes nos ayudan a componer una historia, y más tarde es el texto el que nos ayuda a situar en el papel a los dibujos en un contexto determinado.

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